Estoy emocionada, una de las blogeras que sigo salió del anonimato, desde que leí su confesión en Confesiones del Metro, me dejó pegada con su historia, la fluidez con que narraba su vivencia con la Chabacana, el Español y el Ibizo uff! me hice fan de su página de facebook y solía opinar tras cada nuevo capitulo.
Sentí empatia automática, me identifique con su forma de ver el mundo y su baja autoestima, así mismo era yo hace unos años atrás, inmadura y constantemente opacada por comentarios de quienes consideraban que mi aspecto no era ideal y solían ponerme apodos.
Pepi es linda, por dentro y por fuera aunque ella no lo note, tal como yo lo era antes aunque no era capas de verlo, ya que para los parámetros ideales de belleza impuestos por el mundo y los constantes ataques de ociosos que, aunque tan imperfectos como cualquiera, igual sentían necesidad de enrrostrarte los tuyos, como los chabacanos banales que son, solían lograr su cometido, hacerme sentir fea y gorda, una beluga como me decían.
Lo bueno es que el tiempo no pasa en vano, maduras y aprendes que lo importante no es como te ven los demás, si no como te sientes y percibes a ti misma/o, y con eso tu parada en el mundo se hace más fluido y positivo.
Ahora sólo quiero que pasen los días para saber que pasa con Pepi en Córdoba, su reencuentro con el mijito rico del Ibizo, si el español se les une aún cuando Pepi le dejó el sobre azúl y huyó de su lado, si el Zorron sigue tan pelotudo y si la Chabacana se entera que el español está en Argentina no se le ocurre aparecerse para reconquistarlo...
Pepi, aunque eres linda y no fea, igual te sigo y te entiendo, sé que muchos se sienten ofendidos y engañados porque no ven lo que otra ex fea si ve; que ante el espejo no te sientes bien, no notas lo bonito, sólo los defectos, que aun por mínimos que sean, se hacen enormes para la autocritica, que ser y sentirse bonito NO es ni será nunca lo mismo, que la autoestima es tan frágil que, cuando se daña, cuesta años que sane, si es que sana! pero siempre hay esperanza, en mi caso me sentí una fea con suerte cuando me casé y tuve a mi hijo mayor, luego una fea rechazada cuando me separé, pero cuando mi hijo aprendió a hablar y me decía "mamita linda" de verdad me sentí linda, superé mis traumas, me sane por dentro, conocí a otra persona igual de traumada y autosanada y me enamore, me case de nuevo (sí, soy una romántica empedernida) y tuve otro hijo que también me dirá "mamita linda" y también le creeré, porque los niños no mienten y ven con el corazón, y como son mis niños, siempre les creeré, y lo que ellos ven en mi es lo que vale, una mamita linda feliz de ser su mamá y punto, tal y como quienes la leemos vemos en ell a una joven talentosa e inteligente que comparte sus dones con el mundo, y eso no cambiará por como sea su cara o su vida personal.
Grande Pepi, Josefa catlover, o como quieras ser conocida, sigue escribiendo que yo feliz te leo.
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