Ya estamos instalados en Coquimbo, fue un viaje del terror, incluido panne de tres horas, cambio de bus, mañas de Renato al tratar de oficiarlas de mecánico, hambre salvaje de Vicente etc. etc. una suma de hechos bastante enojosos, que en conjunto fue un mini caos.
En vez de llegar a las 23:30 arribamos a las 03:10, con niños despabilados y con ganas de jugar y conversar... ahora que al fin se durmieron, me quedo con la recolección de que cosas me molestan al punto de que mi colon se manifieste... y justo son todas las cosas que hoy pasé; hiperactividad de Renato, con mañas y berrinches, que pase algo absolutamente fuera de mí control que trunque mis planes (panne del bus) las esperas tediosas (3 horas en que no pudieron arreglar el bus y debimos esperar por otro)... ufff
Luego recordé la fecha y oh! es ya el último día del año, así que mejor me desenojo y lo disfruto, al final fue una aventura que los cuatro comentaremos durante años, una anécdota de viaje, hasta ahora el peor de nuestra familia, pero igual no deja de ser gracioso, todo lo que podía salir mal, salió mal! Ley de Murphy en su máxima expresión!!
En fin, último día nadie se enoja, eso mismo le diré a Rodolfo por mi olvido de empacar parte de su ropa y nuestras chaquetas... ojalá el clima siga benigno para no necesitarlas! :P
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