lunes, 16 de noviembre de 2015

7 días

7 días son los que faltan para que mi vida, por intermedio de mi esposo amado, cambie una vez más.

Por años mi relación con la fe fue muy estrecha, hoy de a poco lo vuelve a ser, y es gracias a mi compañero, hoy he vuelto a mi casa espíritual, asistimos juntos al barrio y planeamos unirnos por esta vida y la que viene.

En 7 días su vida, tal y como la conozco dejará de existir, para renacer de una manera más espiritual y poderosa.

En 7 días habrá un nuevo sud en el mundo. Un nuevo miembro de la iglesia verdadera, para fortalecer a mi familia y en especial a mi y mi fe.

En 7 días la pila bautismal estará llena de agua y esperanza.

En 7 días seré muy dichosa. Gracias Padre Eterno por este prodigio, y demostrarme con hechos que tus tiempos son perfectos. Te amo.

Soy feliz.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Abuela


La vida da muchas vueltas, y aveces te sorprende de manera espectacular, ya sea para bien o para mal.
Hacer tres días la realidad me golpeo, mi amada abuelita se nos fue, alcance a verla un par d horas antes de su partida, fue muy duro verla así, tan deteriorada y mal, mi corazón y alma se estrujaron de dolor, la abrace, la bese, le dije que había sido la mejor persona del mundo para mi, que sin ella no habría sido capas de salir adelante, que la amo y amare siempre.
Le pedi perdón por no visitarla más seguido, y que no conociera tanto a Renato, le conté de Vicente, de sus logros, lo grande que está y lo parecido a ella que es, se fue calmando de apoco, aparte en cuanto llegue le puse música, de la que le gustaba, Adele, sólo alcanzamos a escuchar dos canciones y media antes de que la visita terminara.
El médico pidió hablar conmigo, mientras llegaba, volví al lado de mi abuela a abrazarla y darle besos, peinarla y sentir su olorcito otra vez.
El médico me miro con incomodidad, fui hacia él mientras me secaba las lagrimas, me dijo que si sabia la gravedad de la situación, le dije que si apenas, continuo diciendo que mi abuela estaba fuera del alcance médico, que agonizaba, que como familia debíamos estar enterados y que lo más digno era llevarnos a mi abuelita a casa a morir con la familia,
Dijo también que con los cuidados hospitalarios su agonía se extendería innecesariamente, incluso por semanas, pero que en casa ella estaría mejor y sería más humano. Asentí con la cabeza, ya no me salían palabras.
Me despedí de mi abuelita y corrí a un teléfono publico a comunicarle esto a mi madre, mientras en mi cabeza maldecia a Claro, hable con ellas y pensé en quedarme en el hospital, pero ya estando en el metro y pensar en los niños, decidí volver.
Ya en casa y con Renatito colgado a mi como lapa, analizamos que hacer, a la vez que yo trataba de asimilar el estado en que estaba mi abuelita, me costaba asumirlo, me negaba en realidad...
Decidimos pedir la opinión de los hermanos de mi madre y ver a donde llevarla, en eso mi tío nos informa que lo llamaron del hospital para que fuera, quizá la habían dado de alta, para que la llevaramos a casa, comenzamos a cotizar ambulancias para el traslado...pero no era por eso...dos horas después de besar su frente por ultima vez, mi abuelita decidió que ya era tiempo de partir...

No fue necesario que mi madre me lo dijera, lo vi en su cara cuando el tío volvió a llamar, pero no quise creerlo, la mire fijamente hasta que lo dijo en voz alta "murió..." sentí que me quedaba sin aire, tanta rabia a la vez por no haber estado con ella en ese momento, unida en un abrazo entre tres, solo pude patear el suelo con frustración, mi abuelita no debió morir solita...

El dolor ha sido permanente desde ese momento, siento como si me hubieran perforado el pecho, aveces el dolor se extiende a mi espalda, otras a mi garganta, y ni aun abrigándome dejo de sentir ese hielo en el pecho, el corazón herido y la pena abrumadora. Trato de no llorar, ya que si comienzo me cuesta mucho parar, y debo seguir funcionando.

El velorio fue muy familiar e intimo, el funeral no lo se, mi tropa de Goofy logro atrasarme lo suficiente como para no alcanzar a llegar, pero creo que me hicieron un favor, creo que no habría soportado ver a mi abuelita siendo dejada en la oscuridad de la bóveda, llegar y ya todo finalizado con sus flores y recuerdos, fue mucho menos duro, me arrodille y le dije que la amaba, la extrañaría mucho, fue mi mejor persona en el mundo en mi peor época.

De vuelta en Coquimbo, con lazos familiares restablecidos, sigo sientiendo el dolor del duelo, vivo día a día recordando lo linda que fue mi vida con ella, a pesar de las discuciones ocacionales, fue la mejor bisabuela del mundo para Vicente, su amor fue un bálsamo muchos años, ella y mi tía Maribel fueron mis mejores amigas y confidentes en esos años oscuros, nos veíamos hasta tres veces por semana, y cuando yo fallaba, ellas llegaban a verme al departamento, fueron geniales, y siempre les agradeceré por eso.

Mi abuelita era genial, inteligente, una enciclopedia con patas, cocinaba rico, hasta que se puso a dieta macrobiotica eso si jajaja, aunque aveces, muy de vez en cuando, igual me freia un bistec .

Sus panes con queso fundido eran lo mejor, o simplemente su queso fundido, comer queso al pie de la cocina sin quemarse era todo un arte.

Tengo tantos buenos y maravillosos recuerdos de ella, realmente le agradezco a la vida haberla tenido de abuelita, siempre la amare, siempre, siempre.

Ahora debo aprender a vivir con el dolor de ya no tenerla, con el vació en el pecho y la nostalgia.

Hasta siempre abuelita.