lunes, 26 de diciembre de 2011

Mi gato Nicolas


En fechas como estas, extraño  a mi gato, se llamaba Nicolás, hoy tengo un sobrino con ese nombre, lo que me da entre risa y nostalgia, mi gato era maravilloso, hijo de mi gata Sofía, quien era mi fiel compañera y amiga, hasta enfermera cuando la salud me abandonaba, no se despegaba de mi cama mientras yo estaba ahí, ni comía si yo no lo hacía, amaba a mi gata, y cuando se transformo en madre soltera, la acepte y cuide todo cuanto pude, hasta el fatídico día en que mis padres decidieron que no podía seguir compartiendo mi dormitorio con ella y sus cinco gatitos…por lo que debí llevarla al cuarto al final del patio y dejarla ahí con sus bebes…a la mañana siguiente la encontré enredada con una pitilla, por el cuello colgando de la ventana de esa lugar…estaba muerta…quede en shock, mis gritos desesperados sacaron a mi madre de la ducha, me entro y dejo en su cama mientras desenredaba a Sofía, en su desesperación trato de reanimarla pero ya era tarde…me quede sola con 5 gatitos menores de 2 meses… enterramos a Sofía en el patio, llore hasta que me afiebre, entre de nuevo a los gatitos a mi dormitorio y dormí no más de tres horas seguidas para alimentarlos… a pesar de mis esfuerzos murieron 3 en las primeras dos semanas, y solo me quedaron dos, mi hermanita menor los nombro Jamón y Quesito, ya que eran los ingredientes favoritos de sus sanguches, la deje porque tenía cosas más importantes en que ocuparme, específicamente mantenerlos con vida… Quesito ya tenía más de dos meses cuando enfermo, fue terrible, era un gato encantador, jugaba a las escondidas, Jamón era más perezoso, pero él era tan dulce y encantador como su madre…cuando murió llore tanto como cuando perdí a su madre, Jamoncito no dejaba de lamerlo tratando de reanimarlo, mis padres otra vez cavaron en el jardín, haciendo memoria, esa casa tenía en su patio trasero un cementerio con más de 5 gatos y 2 perros ahí enterrados…
Luego de eso decidí nombrar de otra forma a Jamón, le puse Nicolás, por un cantante que aun me encanta, y lo regaloneé y cuide todo cuanto pude, hasta a la playa viajaba con nosotros, él  y Dreifus, el gato de mi padre disfrutaban el viaje en familia, Dreifus hasta era llevado en brazos de mi padre y manejaba con él, para asombro y sorpresa de otros automovilistas en la carretera…Eran más que gatos o mascotas, eran parte importante de la familia, inolvidable la angustia que Dreifus nos hizo sentir el verano en que se nos desapareció de la cabaña, ya casi con depresión colectiva lo dábamos por perdido, cuando al atardecer llego con dos gatos del sector, pidiendo comida, y con las patas llenas de barro y arena…
Eran gatos siempre presentes en celebraciones, hasta tenían sus respectivas fiestas de cumpleaños con tortas de atún, nos acompañaban a casas de parientes, eran amados y lo sabían, los dos engordaron grotescamente y debieron ser puestos a dieta, Dreifus apenas podía caminar 3 pasos y volvía a echarse, mi padre decía que tenía ansiedad así que no lo molestáramos, el pobre Dreifus casi muere de inanición cuando mi padre fue trasladado a Argentina por trabajo, los gatos no se dejan adoptar, ellos te adoptan a ti, así que para Dreifus perder de vista a su humano fue terrible, dejo de ser el mismo, se aferro a mi madre y mientras esta estaba en la cocina el se metía en el mueble y dormía dentro de las ollas…pobre, mi padre hasta llamaba solo para preguntar por él, nuestro hermano gato casi enloquece, menos mal mi padre viajaba cada dos meses y la ansiedad de Dreifus disminuyo, Nicolás lo miraba raro y hasta le hacia bullyng, era tan raro verlo entre las ollas y tan difícil sacarlo de alguna… Dreifus pocos años más tarde se nos desapareció un día, lo encontramos escondido en un mueble del quincho, estaba agónico, había sido envenenado, y como todo gato que se aprecie, se negaba a ser visto en ese estado por quienes amaba, por lo que trato de apartarse y morir lejos de nuestros ojos, lamentablemente para él no fue muy lejos antes de decaer tanto, mis padres angustiados llamaron a la veterinaria, pero sin éxito, había que esperar a la mañana para poder llevarlo, mi padre lo envolvió en un chaleco y con una caja de zapatos lo acuno junto a su cama…Dreifus no aguanto la noche, murió en la madrugada, con la mano de mi padre ya dormido sobre él, en una última caricia, nunca vi un funeral de un gato más triste, mi padre lloraba mientras cavaba y mi madre a su lado acunando a nuestro hermano gato…nunca más mi padre quiso tener un gato sólo de él.
Nicolás, que nació el 4 de agosto del 99, cuando yo aun estaba en el liceo, varias veces trato de ir de polizón en mi mochila, y como yo soy distraída, casi lo logra una vez, (debí devolverme de la esquina, al notar que mi mochila respiraba), era mañoso conmigo, dormía sobre mi y no me dejaba moverme, más que su ama, era su colchón de carne, me esperaba cada día del liceo, me dejaba el jumper amarillo de pelos, si leía por mucho rato se acostaba sobre el libro exigiendo toda mi atención, si lo corría se lanzaba a la cortina del ventanal de mi dormitorio y cual Tarzán o cerraba o abría la cortina, eso! Hasta que ya muy gordo, cayó estrepitosamente llevándose todo y cortinas con él… fue muy vergonzoso, se enojo conmigo por días después de eso, pero fue inevitable reírme a carcajadas mientras lo sacaba del enredo de corinas y argollas rotas…
En invierno le tejí un chaleco, como era de pelo corto, siempre tenía frio en invierno, se veía según yo, muy tierno con chaleco, se lo termine ya puesto, los gatos no tienen hombros asi que fue todo un desafío de diseño para mi, cada vez que quería salir, le ponía el chaleco, según mi madre los gatos del barrio se burlaban de él, yo creo que si lo hacían, era de pura envidia! Todo hasta que un día de lluvia, volvió a casa sin su chaleco, según mi madre algún gato “envidioso” lo asalto y le dijo “el chaleco o la vida” así que mi pobre Nico entrego el chaleco…mi madre aun se ríe cuando lo recuerda…
Nicolás y Dreifus se potenciaban las maldades, especialmente en los cumpleaños!! Una vez se escondieron en el ropero que ya sabían, sería el lugar de bodega en donde mis padres guardaban  las golosinas y frituras para la fiesta, como esperaban, mis padres guardaron ahí las cosas y siguieron preparando la casa para la fiesta, yo entre al dormitorio a ver televisión cuando escuche sospechosos ruidos, luego puse atención y era el inigualable ruido de quien come papas fritas, no había nadie más visible en la habitación, así que salí de ahí en búsqueda de alguno de mis padres, quienes al abrir el closet, encontraron al par de gatos golosos comiendo papas fritas después de haber abierto un paquete con las uñas…cuando cumplí 19, recibí una torta de regalo de una vecina, la que no alcance ni a probar, al llegar a casa descubrimos que Nicolás había comido una mitad quedándose dormido sobre la otra, fueron varias las veces que llego a Urgencias por indigestión… era un gato muy goloso, comía suffles dulces, caramelos masticables, verduras, uff! Lo probaba todo! Lamentablemente, casi todo era de su agrado…
Mi Nicolás enfermo de pronto, lo note raro un día, los ojos vidriosos, el andar cansado, ya tenía 6 años cumplidos, dos días después se veía muy mal, la veterinaria de siempre ya no hacia domicilios, investigue y lo lleve a una veterinaria muy recomendada, fue un viaje muy largo, de mi casa en la cisterna a la florida en colectivo…lo atendieron rápido, ¿el diagnostico? Cálculos renales, el alimento que le comprábamos tenía demasiado calcio y esto le había provocado cálculos, debía llevarlo a que le pusieran sonda día por medio, con mi madre nos turnábamos, era verano así que las dos podíamos ir, le dieron aparte una dieta especial con un alimento muy caro, y en porciones que Nicolás parecía considerar ridículas, después del primer susto, me relaje y seguí cuidándolo con su dieta, aunque mi Nico igual seguía escabulléndose por más comida, todo fue más o menos normal hasta julio, Nicolás decayó rápidamente, otra vez necesitaba la sonda día por medio, yo ya estaba en clases en el Duoc, así que no podía llevarlo ese lunes, lo llevaría mi madre, el domingo lo acune todo el día tratando de confortarlo, tenía fiebre y mucho dolor, se le notaba… lo acurruque a mi lado esa noche, le asegure que en la mañana, ya con la veterinaria estaría mejor, pero al despertar …Nicolás ya no estaba, había muerto acurrucado sobre mi, su patita aun aferraba la sabana, trato de despertarme pero no pudo, quede en shock, recuerdo que lo acurruque y le avise a mi madre, me prepare y partí a clases, tenia examen de administración esa mañana, lo di como un zombi, me saque un 3,8 a pesar de haber estudiado, cuando llame a casa me entere que casi a la misma hora que falleció Nicolás, falleció también mi tío de un cáncer de estomago, no pude volver a casa, no quería estar ahí, me quede con mi abuela, tampoco fui al funeral de mi tío, no fui capaz, mi familia enterró a Nicolás sin mí, mi padre estaba en Canadá, así que sufrió esa doble perdida solo, eso me hiso sentir aun peor…recién dos semanas después pude llorar, no podía creer que mi gato, amigo compañero y confidente ya no estaba más, aun me duele su partida, lo extrañare siempre, es un hecho, pero por sobre todo sonreiré como sonrió ahora, de haber tenido a un ser tan especial y excentrico en mi vida, sin importar su especie, su existencia fue hermosa, amo y fue amado, tuvo crías antes de que lo castráramos, pero siempre visito a sus hijos y nietos del barrio, los mismos que lo visitaban a él en sus últimos días, nunca vi algo así, era un ser maravilloso y siempre agradeceré que se haya quedado conmigo casi 7 años…ahora veo el árbol de navidad y no puedo olvidar las veces que se encaramaba tratando de robar adornos y las varias muchas veces que debimos desenredarlo de las luces…Nicolás amaba la navidad, siempre le llegaba algo rico o un nuevo juguete, disfruto su vida como pocos, me hace falta aveces, pero lo llevo y llevare siempre en un espacio especial de mi corazón, ahora más presente, con mi sobrino Nicolás, tan rubicundo como lo fue mi gato…

En lo profundo del pozo

“Tú nunca estas solo, siempre te acompaña la soledad”, esta frase la
leí al pasar, y le encontré mucho sentido, todos tenemos una sensación
de poca compañía o necesidad de contención de vez en cuando, cuando
necesitamos o creemos que merecemos ser acompañados y cobijados y no
lo conseguimos, nos sentimos irremediablemente en un pozo de soledad
gris y frio, a pesar de estar rodeados de personas, la soledad
emocional es abrumadora a veces, en especial cuando se da por periodos
muy largos, luego, cuesta bastante volver a sentirse incluido en algo,
o tan solo querer sentir esa inclusión, ya que el temor de volver a
caer en ese pozo está siempre constante y perturbadoramente presente,
para quienes les costó mucho salir de él… pero después del temor
inicial, es reconfortante sentir el contacto con otros, sentir que ya
no eres tan invisible, que eres capaz de comunicarte más que por solo
monosílabas, y hasta de reír con otros o ser divertida para otros, eso
es muy agradable… aun usando barreras, aun siendo distante, de a poco
vuelves a sentir que la vida es cálida, que los días no son monótonos
y puedes sonreír solo con el recuerdo de que puedes hacer de cada día
un momento especial y único…Cuando no se cuenta con redes de apoyo
fuertes y constantes, ya sea familiares o de amistad, es difícil salir
al mundo a buscarlas, y cuando lo haces, a veces te aferras a lo
primero que crees que te hace sentir especial y menos sola, ¡error!
Hay que irse de a poco, tanteando, probando la manera de lograr
vínculos y crear lazos de amistad, hay tanta gente en el mundo, que es
prácticamente imposible no tener algo en común, una afinidad con otro
ser humano, de verdad que solo basta darse la oportunidad, salir de la
ostra, y arriesgarse, a veces cuesta mucho las primeras veces, pero de
a poco el valor se hace más y más presente y ya no tienes tanto miedo,
piensas, si ya caí a ese pozo una vez y logre salir, es obvio que
podre hacerlo otra vez si vuelvo a caer, será duro, será feo, pero
lograre salir, ya conozco lo que hay ahí al fondo, y estaré más
preparada para resistir, quizás jamás logre disfrutarlo, pero al menos
si soportarlo y salir cada vez más fortificada de ese terrible lugar,
ya no estaré tan asustada, llorare menos que la primera vez, ya que se
que salí de ahí antes y cada vez es menos profundo, menos gris, menos
intimidador, y así de a poco ya no será más que un charco pequeño al
que quizás por propia decisión quiera ir de vez en cuando a pensar y
encontrarme otra vez con el valor que antes me ayudo a salir del pozo
cuando era profundo y atemorizante, la vida es así, llena de retos y
desafíos, y solo está en ti superarlos, aunque sean pozos muy feos y
aterradores, puedes superarlos, al final, siempre se alcanza a ver la luz exterior, aparte, para salir el poder está en ti.

Invisibilidad ven a mi!

Cuando era niña solía escuchar de boca de mi abuela y mi madre,
cuentos e historias fantásticas de hadas, reinos lejanos, animales
encantados capaces de hablar y tener aventuras increíbles, siempre me
fascino ese mundo fantástico, en el que la magia era algo tan normal
como desayunar o salir a corretear por ahí… siempre añore pertenecer a
esa realidad alterna, evadirme de todo lo que no me gustaba y
refugiarme ahí, en el colegio, en la básica, solía hacer la cimarra
interna y pasearme por el edificio jugando a ser invisible, nunca me
pillo un inspector ni ninguna de las madres, así conocí la cocina y
hasta me aventure a las habitaciones de las hermanas, apenas me asome,
pero me sentí súper poderosa de haberme escabullido ahí sin ser
vista…lamentablemente a veces si se descubrían mis ausencias y SI era
muy visible en inspectoría, en donde hasta tenía un lugar especial en
uno de los sillones para sentarme, y poder conversar hasta marear a la
pobre secretaria, la señorita Mónica, esperando a que uno de mis
padres o la tía del furgón se enteraran de porque estaba ahí, y le
llevaba esa información a mi madre en casa...
No recuerdo que mis padres me amonestaran por eso, afortunadamente
cuando entraba a clases SI ponía atención y no tenia malas notas, solo
“mala conducta” se me olvidaban las cosas, sigo igual en todo caso, no
fue solo una la vez en que llegue sin mochila al colegio, así soy yo,
estoy acostumbrada a vivir conmigo y mi desastroso estado de caos
constante, lamentablemente mis profesores y compañeras de esa época
NO.
Solo participaba con ganas en los talleres de danza, amo la danza
desde siempre, aunque ya no la practique, de niña amaba bailar, ahí si
me concentraba y hasta era ejemplo para las demás, claro que cuando me
pedían que pasara adelante, me tupia entera y terminaba sacando
carcajadas…nunca me gusto ser centro de atención, o al menos no de
mucha, prefería bailar bien desde mi lugar y no delante de todos…
igual ahora, prefiero ser espectadora de las actividades de otros, lo
disfruto mucho más que tener la atención…eso aun me confunde y hace
perder un poco el control, y me hace sentir querer estar otra vez en
ese mundo paralelo de magia y fantasía, donde todo es posible, incluso
ser invisible o perder el temor para siempre a ser vista o admirada
mucho rato…no es que tenga mucho que admirar en mi, pero igual me
perturba aun tener la atención de la gente, así que cuando
obligadamente la tengo, trato de ser lo más corta y precisa para no
mantener por mucho esa atención...asi me gusta, ser una espectadora
ojala invisible!

sábado, 24 de diciembre de 2011

El zorro y la Rosa...



"...- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo. " Extracto del Capítulo 21 de
 "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry   


Estoy viviendo un momento tormentoso en mi vida personal, estúpidamente deje que mis ilusiones me dieran alas, pero alas de papel, a la primera brisa fuerte, se despedazaron y volví a caer a la dura realidad, soy difícil de querer... 
Me paso lo del Zorro con el Principito, me deje domesticar aun sabiendo que en otro lugar, lo esperaba su rosa, y lloro como debió llorar el  Zorro tras la partida del Principito.

Me domesticaron una vez más y me dejan libre cuando en realidad no quiero ser libre, el mundo me parece hostil y gris, aunque para ser clara, no me domesticaron queriendo hacerlo, no como el Principito, que se aproximaba cada día un poco más, hasta que el Zorro se habitúo a su presencia, le tuvo confianza y se dejo acariciar, no, en mi caso fue todo express, fui como un cachorrito perdido a quien le dieron migajas de pan, y de tan agradecido siguió a ese buen samaritano y se aferro a él... no teníamos horarios fijos ni días especiales, si se podía bien, si no, el teléfono y el chat nos mantenían constantemente comunicados, mi corazón nunca sabia con precision cuando comenzar a ser feliz por la proximidad del encuentro, como podía hacerlo el zorro, no, el mio vivía en constante estado de alerta, en realidad fue como un sueño, sin mucha lógica...

Pero llego la hora de la separación, y aunque me amen un poquito, no es suficiente, su rosa, esa tan especial por el tiempo invertido, espera sin saber lo que casi perdió, asi que como el zorro sufriré, pero gane algo,no el color del trigo, pero si otras cosas que me harán sonreír al recordar que me domesticaron por un ratito...



Karen.