“Tú nunca estas solo, siempre te acompaña la soledad”, esta frase la
leí al pasar, y le encontré mucho sentido, todos tenemos una sensación
de poca compañía o necesidad de contención de vez en cuando, cuando
necesitamos o creemos que merecemos ser acompañados y cobijados y no
lo conseguimos, nos sentimos irremediablemente en un pozo de soledad
gris y frio, a pesar de estar rodeados de personas, la soledad
emocional es abrumadora a veces, en especial cuando se da por periodos
muy largos, luego, cuesta bastante volver a sentirse incluido en algo,
o tan solo querer sentir esa inclusión, ya que el temor de volver a
caer en ese pozo está siempre constante y perturbadoramente presente,
para quienes les costó mucho salir de él… pero después del temor
inicial, es reconfortante sentir el contacto con otros, sentir que ya
no eres tan invisible, que eres capaz de comunicarte más que por solo
monosílabas, y hasta de reír con otros o ser divertida para otros, eso
es muy agradable… aun usando barreras, aun siendo distante, de a poco
vuelves a sentir que la vida es cálida, que los días no son monótonos
y puedes sonreír solo con el recuerdo de que puedes hacer de cada día
un momento especial y único…Cuando no se cuenta con redes de apoyo
fuertes y constantes, ya sea familiares o de amistad, es difícil salir
al mundo a buscarlas, y cuando lo haces, a veces te aferras a lo
primero que crees que te hace sentir especial y menos sola, ¡error!
Hay que irse de a poco, tanteando, probando la manera de lograr
vínculos y crear lazos de amistad, hay tanta gente en el mundo, que es
prácticamente imposible no tener algo en común, una afinidad con otro
ser humano, de verdad que solo basta darse la oportunidad, salir de la
ostra, y arriesgarse, a veces cuesta mucho las primeras veces, pero de
a poco el valor se hace más y más presente y ya no tienes tanto miedo,
piensas, si ya caí a ese pozo una vez y logre salir, es obvio que
podre hacerlo otra vez si vuelvo a caer, será duro, será feo, pero
lograre salir, ya conozco lo que hay ahí al fondo, y estaré más
preparada para resistir, quizás jamás logre disfrutarlo, pero al menos
si soportarlo y salir cada vez más fortificada de ese terrible lugar,
ya no estaré tan asustada, llorare menos que la primera vez, ya que se
que salí de ahí antes y cada vez es menos profundo, menos gris, menos
intimidador, y así de a poco ya no será más que un charco pequeño al
que quizás por propia decisión quiera ir de vez en cuando a pensar y
encontrarme otra vez con el valor que antes me ayudo a salir del pozo
cuando era profundo y atemorizante, la vida es así, llena de retos y
desafíos, y solo está en ti superarlos, aunque sean pozos muy feos y
aterradores, puedes superarlos, al final, siempre se alcanza a ver la luz exterior, aparte, para salir el poder está en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario