Vicente había ido a pasar el fin de semana con su padre, y mis hermanas se habian ofrecido a cuidar a Renatito, mi madre y una amiga también, pero su papi aun no está listo para dejarlo sin supervición paterna :P
Fuimos a las Parrilladas Argentinas, que delicia! pero ya a los cinco minutos Renatin había lanzado los individuales, masticado y escupido pan y lanzado su babero para que el camarero lo recogiera tres veces seguidas... mire a Rodolfo con cara de "te lo dije" pero ya nada podíamos hacer, sólo sobrellevar la hiperactividad de Renatin lo mejor posible.La cena transcurrió entre ricos bocados de carne, ensaladas y la comida que Renatin nos lanzaba a través de la mesa. No fue muy romantico, pero al final si la disfrutamos, creo que a pesar de que Renato nunca estuvo tranquilo más de tres minutos seguidos, esos tres minutitos fueron de miradas cómplices y trozos de conversación "adulta" no centrada en los niños, si no en nosotros y en como la vida nos había puesto en esa situación, incluso lamentando el que Vicente no hubiera participado.
Ya nos coordinaremos, ojala para nuestro aniversario, para otro intento de salida romantica para ados...que seguramente terminará siendo de cuatro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario