Aveces, cuando logro atrapar a Renato y retozar con el un rato, soy inmensamente feliz, ya que el menor de mis retoños es medio salvaje, no le gustan los besos ni abrazos, ni la ropa, en cuanto pudo aprendió a desprenderse de sus prendas, incluso poleras, dejo de andar vestido. Es mi vikingo indómito, aveces anda solo con las chalas y debo perseguirlo para que me permita ponerle pañal, ya que aun no conoce el arte de usar la pelela.
Con Vicente fue distinto, aunque también fue nudista un tiempo, si me dejaba apretujarlo, besuquearlo y regalonear horas y horas, si Renato me deja 10 minutos ya es un logro!
Con Vicente volvi a ser niña, me lanzaba con él colina abajo en el parque los Reyes ante la mirada de azorados vecinos. Salíamos a recorrer museos y parques constantemente, cosa que con Renato por tiempo y distancia sólo en dos ocasiones he logrado, todo el resto del tiempo mi pequeño salvaje retoza por la casa en paños menores.
Mis peques aunque tienen la misma mirada traviesa y la misma sonrisa, son muy diferentes.
Vicente trata de civilizar a su hermano constantemente, lo corrige y le enseña que el tenedor es mejor que usar las manos, cuando lo encuentra tirado en el piso, lo acuesta en su propia cama y lo "hace dormir" aunque en realidad Renato solo finge dormir y hasta roncar, para quedarse solo en el dormitorio de su hermano e intrusearle sus cosas, para terminar durmiendo la siesta tirado en la alfombra.
Aveces Vicente se desespera y no deja que Renato entre en su dormitorio, y tienen pequeñas discusiones que acaban cuando Rena se aburre de golpear la puerta y va a llorarme un poco por el "Titente" pero en cuanto lo abrazo para consolarlo se acuerda que no le gustan los abrazos y se aleja distrayéndose con algo más.
Hace poco Renato descubrió que algunos lapices marcan sobre la piel, y estuvo todo una tarde dibujando sobre sus brazos, piernas y abdomen, cuando lo bañe no se puso muy contento al perder su gran obra. Ahora cada vez que consigue un lápiz, lo prueba con el mismo, el otro día estaba tan contento rayandose, que se le ocurrió la genial idea de descubrir si su papá, que dormía la siesta, era tan buen lienzo como él, y así fue! los brazos de papá, para mala suerte de él, resultaron muy útiles, para el plumón que usaba...
Vicente aveces me pregunta cuanto falta para que Renato deje de ser niño chico para poder jugar cosas de niño grande con él, me gustaría poder decirle que ojala nunca, me gustan tal y como están ahora, pero sé que el tiempo pasa raudo cuando se trata de niños, así que sólo puedo decirle que tenga paciencia, que en meses su hermanito ya hablara con fluidez y podrán jugar mejor que ahora.
Mis dos soles son lo mejor, Vicente tan estructurado y Renato tan caótico, no podrían ser mejores hijos de lo que ya son :)
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