sábado, 24 de enero de 2015

Viajar con niños y cía...


Ayer nos despedimos de las hermosas playas de Bahía Inglesa, la calidez de la gente de Caldera y partimos hacia Coquimbo.

El desierto de Atacama es una maravilla...bueno eso he visto en fotos, lo que es yo me dedique a contener a los niños que tenían sed, calor, hambre, sueño y aburrimiento a la vez, pero no querían dormir ni tomar jugo, tenían sed de bebida... Ufff!

Renato aguanto bien desde Caldera a Copiapó, luego el sol y sus ganas de ser en el futuro competidor del Dakar lo sacaron de su estado zen y comenzó su pataleta por ir sentado adelante, y luego sus gritos y aullidos por no poder conseguirlo nos alteraron a todos.
Luego quiso mamar, no acepto jugo ni en su vaso ni en mamadera, por lo que debí practicar mis dotes de contorsionista para darle pecho SIN sacarlo de su silla, o se tiraría de cabeza a pelearle el volante a Rodolfo. Para eso me siento a su lado, suelto mi cinturón y me contorsiono hacia su lado quedando mi pecho frente a su cara, el cual sujeta como mamadera, a la vez que uso mi brazo de almohada para sujetar su cabecita y no quede sin apoyo. Es incómodo y provoca calambres, pero son preferibles a sus pataletas.
Tengo claro que en algo fallé al contener sus frustraciones y el darle en el gusto doblandome cual pretzel para amamantarlo a su gusto no soluciona nada, pero ante la perspectiva de aguantar seis horas de llantos, no vi mejor opción. (Aun me duele la espalda, creo que hasta me torcí una vertebra .__.)

Por otro lado Vicente tenía hambre, pero de comida chatarra, papas fritas y ramitas era lo que quería, luego inevitablemente sintió sed, pero de Cocacola, el néctar no le gustó... Menos mal camino a Vallenar se durmió y eso nos dio cierto alivio.
Aparte en el auto nos acompañaban dos miembros más de la familia, no mencionaré parentesco para no tener problemas, sólo diré que era una adolescente y un hombre de la tercera edad, ya rozando la cuarta ...por lo que ahora entiendo un poco más a Homero Simpson cuando no le agrada viajar con Abe... Este caballero es igual!!

Paramos en Vallenar al baño y se quedó en el auto refunfuñando y alegando que cuando manejaba él no hacia paradas, que a diferencia de mi esposo, él no usaba el baño hasta llegar a destino, se quejaba de lo que comían los niños, que como les servía tanto líquido, que no serian capaces de beberlo, y cuando para su sorpresa lo hacían, alegaba que con lo que bebían tendríamos que parar otra vez al baño, pero igual bajo calladito a usar el baño, y volvió apurandonos para volver a partir luego.

En la carretera, ya al fin de la doble vía,  instaba al conductor a adelantar, que no pasaba nada, "mira ese tipo con tremendo auto dando tanda, adelantalo no más" cuando ya era mucho, mi esposo adelantaba y proseguía el camino, pero! Cuando adelantó por iniciativa propia el caballero alegó "Cómo adelantas así! Quedate en la fila no más! No te arriesgues, mira a tus hijos y la dueña de tu corazón, no te arriegues así nunca más!!"
A los 10 minutos de seguir en la fila ya estaba reclamando otra vez que porque no adelantaba si se veía libre la otra vía...

No alcance a enojarme ya que Renato despertó salvaje y sólo quería lograr llegar al frente, después de largos minutos intentando calmarlo, sin avances, soportar patadas y mechoneadas, recordé su amor por Pocoyo y Taylor Swift así que en el celular de Rodolfo le puse vídeos y así se calmo. Vio shake it off cuatro veces seguidas, pero valió la pena, no volvió a molestar hasta que llegamos a casa.
Vicente sí nos tenía mareados con sus preguntas filosóficas, "qué pasa si se apaga el sol? De que sabor son las nubes? Si fuéramos de fideo que pasaría? Si tuviéramos sabor a pollo, nos comeríamos entre nosotros?" y muchas más por el estilo que necesitaban imperiosa respuesta.

Luego lo inesperado, la adolescente que viajaba con nosotros se enfermo y mucho, devimos parar dos veces para que pudiera vaciar el estomago. Don caballero no pudo contener sus ganas de quejarse, pero al ver lo mal que estaba ya no se quejó más, bueno sí, pero es que no se puede contener... Es nuestro propio Abe Simpson.

A pocos kilómetros de llegar Vicente comenzó con su "ya llegamos? Cuánto falta?" por lo que al ver las luces de La Serena a lo lejos, todos respiramos aliviados.

Al llegar casi me mando un papaso y beso el suelo, pero de hacerlo hubiera perdido mi lugar en la fila del baño, así que lo omití.

El año que viene con mi marido tomaremos vacaciones separados...pero de los niños!! Naa! Mentira lo más probable es que bloquiemos éste mal recuerdo (tal como las madres olvidamos los partos de nuestros hijos mayores) y el año que viene viajemos al sur...en auto... A Puerto Varas :P

Quien sabe, quizás esta vez si se porten bien...

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