miércoles, 21 de enero de 2015

Relajo playero. (0% glamour)

Estoy tumbada tomando sol, me da lo mismo que el traje de baño no me quede bien, que el rollo se me marque y la celulitis se asome a saludar, solo disfruto el momento.
La brisa menea mis mechas chasconas (que no cepillo desde que salí de Santiago), en la orilla Vicente hace fuertes de arena, Renato se entretiene palmotiando mi trasero de jalea y comiendo galletas con arena, y yo feliz.
Me encanta la playa, chapotear como torpe beluga recién nacida debido a mi miedo incontrolable de la inmensidad del mar, y las ganas de aún así meterme al agua.
Ver a mi amado nadar y construir castillos con fosas en la arena en compañía de los niños que más destruyen que construyen me llena de paz...insisto, me encanta la playa, aunque la bebida se entibie y parezca té, las galletas con chip se derritan y en las manos de Renato parezcan empolvados de arena, que Vicente proteste con cada aplicación de bloqueador, e insista que tiene las manos limpias cuando tiene senda capa de arena... No me hago dramas, igual le doy su galleta de arroz...más crocante pero es su gusto.
Renato se presenta con cada persona que ve, va de toalla en toalla buscando algo que le interese, intercambiando posesiones que yo detrás debo ir devolviendo a sus legítimos dueños, luego acompañarlo al agua en donde desafía al agua y hace un baile ritual antes de que el agua moje sus pies y chapoteé feliz, Vicente juega con sus primos o cualquier otro niño que acepte su amistad playera, y me llama para mostrarme lo que hacen,  y yo feliz sin pareo que cubra mis muslos de toro voy y me paseo por la playa, mojo mis pies y me siento en el paraíso. Filo con la dieta que me dio hambre terminar, el work out que me lesionó y deje de hacer, mis kilos de más me ayudan a flotar mejor, y si no, a estar más cómoda tendida en la arena, tostandome y deseando que las vacaciones no terminen nunca :)


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