Hace pocos días Vicente tuvo reacción alérgica a un helado con cubierta de gelatina. Lo comió a espaldas mías de puro goloso y abusando de la confianza de mi madre.
Lo tuvimos en observación hasta media noche, y como el tratamiento paliativo surgió efecto, no lo llevamos a urgencias, ya que casi siempre que lo llevamos, se trae un virus de recuerdo y contagia a todos.
Irónicamente, aun así Renato al otro día comenzó con malestar general. Gastroenteritis aguda por rotavirus, aislamos a Vicente y me dediqué el día entero a mantener hidratado a mi pollito chico.
Odió ver a mis peques enfermos, Renato se desespera cuando vomita, se mete un pañal de genero en la boca para tratar de impedirlo, lo que me da pánico que lo ahogue, por eso no lo puedo dejar un instante solo, y por eso también, suelo contagiarme de todos sus virus.
Rena ésta vez bajó mínimo un kilo, su cara está demacrada y aunque sonríe ya, no es su misma carita regordeta de la semana pasada.
Yo con suerte baje medio gramo jajajaja tuve el mismo malestar y cólicos que Rena, pero igual comí galletas de soda y unos dos litros de gatorade, para no deshidratarme.
Odio que mis peques enfermen, y no por tener que lavar el vomito de la alfombra o las camas, ni limpiar popo de la pared y el piso porque Renato se sacó el pañal justo antes se desahogar la tripa, todo eso no es nada en relación a ver a mis peques decaídos y con dolor, desganados y tristes.
Menos mal el virus sólo atacó 48 horas, Renatito se recupera bien y Vicente no se contagió. Pero igual quedo con la espinita clavada de haberlo visto llorar de dolor de guata, y tan débil como para no poder andar tres pasos sin tener que acostarse en el piso a descansar y darme los brazos para que lo movilizara yo mejor.
También igual agradezco el poder quedarme en casa y estar siempre con mis peques, cuidarlos yo y estar a su lado en cada enfermedad y buen día en general, eso no tiene precio, debe ser tremendo para una mamá estar en el trabajo mientras su peque enfermo está en manos de otra persona, yo estaría histérica, ya que con ambos he sido mamá 24/7.
La próxima vez que vayamos a happyland, si es que vamos, llevaré mil toallitas desinfectantes para evitarles otro contagio, aunque Renato lo pasó re bien, me cuestiono si valió o no la pena considerando el virus y lo mal que quedó con eso.
Quisiera encerrarlos en burbujas antisépticas pero sé que es mala idea (ví la película) pero de alguna forma haré lo que esté en mi para que se enfermen lo menos posible de aquí a su adultes, vitaminas, secretos de abuela, etc! Todo con tal de no volver a ver sus caritas de enfermos y adoloridos por culpa de virus malos.
Ya lo decidí y me encargaré de alguna manera de cumplir. Aunque deba hacerlos tragar aceite de bacalao o jarabe de cebolla :P
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